Menos mal que con los rifles no se matan las palabras

lunes, 14 de febrero de 2011

Pablo Picasso, el pintor del novecentismo

Pablo Picasso no lo hemos trabajado en clase, aún así, igual que Zuluaga fue el pintor del 98 y el modernismo, Picasso fue el pintor del novecentismo español y las vanguardias, por lo que, como Zuluaga me ayudó mucho a entender qué pasaba ese momento en España, decidí buscar información sobre este famoso pintor.

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El pintor ya en edad adulta


Pablo Ruiz Picasso nació en Málaga el 25 de octubre de 1881 en una familia de la pequeña burguesía con un padre profesor de pintura, y allí pintó su primer pintura al óleo, a loes 7 años, que ya delataba un talento excepcional.
A los 10 años se trasladaron a La Coruña por el trabajo de su padre, y, 4 años más tarde se trasladaron de nuevo, esta vez a Barcelona, donde Pablo Picasso resolvió los ejercicios del examen de ingreso en la Escuela d'Arts i Oficis (previstos para que durasen un mes entero) en un solo día, y fue admitido.
En Barcelona iba a menudo a la taverna "Els Quatre Gats", una taverna frecuentada por todos los artistas novecentistas catalanes del momento, donde conoció muchos artistas que influenciaron en su obra.
Más tarde recibió una mención de honor por su cuadro "Ciencia y Caridad" en Madrid, y se fue a la capital para continuar sus estudios.
Hasta ese momento, sus cuadros estaban impregnados del academicismo de las escuelas por las que había pasado, pero a principios del siglo XX se trasladó a París, donde empezó a experimentar. Al principio solo cambiaba los colores y mantenía el realismo, pero luego empezó a experimentar con la forma de las cosas, de lo que, junto a Georges Braque, hicieron lo que después nombraron "cubismo".
Continuó experimentando toda su vida, con la pintura y las mujeres, sus dos grandes aficiones, y tuvo una gran producción artística, proporcional al número de mujeres que pasaron por su vida.
Tuvo 3 hijos con dos mujeres distintas, y pintó más de 2000 cuadros durante su vida, entre los que podemos destacar "Gernica" una de sus pinturas más famosas.
Durante la Guerra Civil Española se unió a los republicanos y, más tarde, de vuelta a París, fue miembro del Partido Comunista Francés, época en la que pintó muchos cuadros pacifistas.
Murió el 8 de abril de 1973 en Mougins, Francia.

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El primer cuadro de Picasso, a los 8 años


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Ciencia y Caridad, de su época realista


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El guitarrista, en su experimentación por el color


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Uno de sus cuadros más famosos de su etapa cubista, Guernica

Autores de la Generación del 14

Durante la clase, Mari Carmen mencionó algunos de los autores de la generación del 14 más relevantes, aunque habló poco sobre ellos. Me sorprendió que hubiese mujeres entre las personalidades más destacadas, aunque luego me reprimí por dicho pensamiento, como si no hubiera grandes artistas mujeres! Aún así, me di cuenta (y me supo mal darme cuenta tan tarde) de que era la primera vez que hablábamos de mujeres.

Como Mari Carmen no habló de las biografías de los autores (y autoras, por supuesto) del novecentismo y a mi me interesó saber qué había sido de ellos, decidí indagar un poco en internet y buscar información de los 3 que más me llamaron la atención.

Ahí va lo que encontré:

José Ortega y Gasset
Nacido en Madrid el 9 de mayo de 1883, en una familia acomodada, fue un filósofo y ensayista español de gran importancia en el novecentismo.
Pasó su infancia en un entorno cultural, ya que su familia estaba muy ligada al mundo del periodismo y la política.
Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, y se doctoró con su obra "los terrores del año mil. Crítica de una leyenda", ampliando sus estudios en Alemania.
Se casó con Rosa Spottorno, con la que tuvo 2 hijos, y colaboró con el diario "El Sol", en el que escribió dos obras importantes como son
"España invertebrada" y "la rebelión de las masas".
Fue diputado durante un año, y en 1923 fundó la "Revista de occidente".
Cuando empezó la Guerra Civil se exilió de España y se fue a París, y más tarde a los países Bajos y a Argentina, hasta que fijó su residencia en Lisboa.
Aunque más tarde visitó frecuentemente España, produjo la gran mayoría de sus obras fuera del país.
Su actividad como crítico cultural y filósofo actuó de forma correctiva en el irracionalismo de la generación del 98.


María Zambrano
Nacida en Vélez (Málaga) el 22 de abril de 1904 en una familia de maestros, fue una conocida filósofa y ensayista del movimiento del novecentismo.
Se trasladó a Madrid con tan sólo 4 añitos, y luego se mudaron a Segovia, donde pasó toda su adolescencia y donde conoció a Antonio Machado, gran amigo de su padre.
Más tarde se volvieron a trasladar a Madrid, donde María asistió a las clases de Ortega, completando así sus estudios universitarios de filosofía en la Universidad de Madrid.
Después de trabajar como profesora auxiliar en la cátedra de Metafísica publicó su tesis doctoral, "La salvación del individuo de Spinoza" y, no mucho más tarde, en 1933, publicó su primer ensayo en la revista de Occidente (anteriormente mencionada en la biografía de Ortega).
Contrajo matrimonio con Alfonso Rodríguez, con el que se fue a vivir a Chile por motivos de trabajo de él, aunque vuelven justo cuando cae Bilbao para ayudar.
Antes de exiliarse, vivió en Barcelona y Valencia mientras su marido estaba en el ejército, y el 28 de enero de 1939 cruzó la frontera francesa y vivió cortos períodos de tiempo en París y Nueva York antes de ser invitada como profesora en la Universidad de La Habana.
Luego viajó a México y a Puerto Rico, dónde daba conferencias, antes de instalarse en La Habana de nuevo para luego volver a Europa e instalarse en Roma.
Su obra empezaba a ser conocida por aquél entonces, pero no fue hasta 1980, cuando se trasladó a Ginebra, que recibió su primer reconocimiento oficial (fue nombrada Hija Adoptiva del príncipe de Asturias).
Un año más tarde le dieron el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, y en 1984 volvió a Madrid, donde se instaló definitivamente.
Su última etapa de vida fue intelectualmente muy intensa, durante la cual recibió muchos premios y galardones.
Murió en Madrid el 6 de febrero de 1991.


Juan Ramón Jiménez
nació en Huelva el 23 de diciembre de 1881, con una familia bien posicionada en el negocio de vinos.
Estudió secundaria y Bachillerato con muy buenas notas y se trasladó a Sevilla en 1896 para estudiar para pintor, creyendo que era su vocación, aunque su padre le obligó a empezar la carrera de Derecho, que abandonó en 1899.
Un año más tarde se trasladó a Madrid, donde publicó sus dos primeros libros de textos, Ninfeas y Almas de Violeta.
Cayó en depresión debido a la muerte su padre y la ruina familiar, y le ingresaron en el sanatorio de Burdeos y, más tarde, en el sanatorio del Rosario (en Madrid).
En 1902, el mismo año que abandonó el sanatorio, publicó Arias tristes y, dos años más tarde, Jardines lejanos.
Volvió a su pueblo natal, donde pasó su época de mayor producción literaria (siempre escribiendo en casa).
En 1914 escribió Platero y yo, su obra más conocida, escrita con una prosa tan delicada que parece poesía.
Seis años más tarde se trasladó a Madrid, donde conoció a su futura esposa, Zenobia Camprubí, con quien se casó en 1916. Después de eso y tras descubrir el mar escribió Diario de un poeta recién casado, que es su primera obra que rompe los esquemas del modernismo, depurando todos los elementos innecesarios, haciendo una poesía simple, pura, sencilla aunque muy profunda y acercándose a las vanguardias.
En 1936 se vió obligado a exiliarse a Washington, donde sufrió otra crisis depresiva.
El 1950 se trasladó a Puerto Rico, donde impartió clases en la Universidad de Puerto Rico.
En 1956 recibió el premio Nobel de literatura y, tres días después, murió su esposa, pérdida que no pudo superar, muriendo así dos años más tarde en el mismo hospital.

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No sé si es demasiado cursi, pero la verdad es que me ha emocionado la vida de María Zambrano por su ímpetu y su valor y la de Juan Ramón Jiménez por su extrema sensibilidad

Novecentismo o Generación del 14

Después de introducir un poco el nuevo movimiento que íbamos a estudiar, empezamos a hablar de él con propiedad. Me gustó esa generación tan ávida de cambios, ya que los cambios, aunque a veces puedan parecer malos, son los que nos ayudan a evolucionar.

La Generación del 14 es un movimiento de renovación cultural, artística y literaria que se extendió desde 1906 hasta 1923 y que se vincula como superación del modernismo y, por consecuencia, del 98. Su punto central es la primera guerra mundial, que empieza en 1914 y termina en 1919. En ese momento, España todavía está regida por una monarquía, en la que reina Alfonso XIII.

En torno a los primeros años de 1910, surge una aparición joven que tiene una perspectiva diferente de los noventayochistas. Las perspectivas de guerra hacen que cambien de pensamiento. Son mucho más eropeistas, y miran hacia el continente de una manera más racional, están dispuestos a luchar para conseguir los cambios que desean. Por lo general, son jóvenes de una generación intelectual, formada universitariamente, y aparecen las primeras mujeres que pueden hacer estudios superiores.
Fue en gran parte gracias a José Ortega y Gasset que los de la generación del 98 dejaron de ver la vida desde un punto tan irracional y subjetivo y se centraron en la racionalidad.

Les gusta mirar hacia el futuro, nunca mirar hacia atrás. Quieren romper esquemas, salirse de lo típico. Les gusta viajar y basan sus ideas en cosas racionales. Son optimistas (por fin un poco de optimismo después de la continua depresión de Andrés Hurtado!) y su objetivo es regenerar España en la educación, la ciencia, la cultura etc. Podríamos clasificarlos un poco de republicanos.


Sus características más generales son las siguientes:
  • Sus obras van dirigidas a una minoría, ya que creen que los cambios que ellos ansían tienen que empezar desde allí.
  • Quieren mejorar España, por lo que hacen grandes esfuerzos sin conseguir nada.
  • Le dan mucha importancia a la forma. Revisan, depuran y suprimen todo lo que no es estrictamente necesario.
  • Despegue de lo sentimental, de la emoción. Introducen nuevos temas al margen de lo humano (aviones, deporte, máquinas...)
  • No usan adornos para nada, abandonan la pompa exótica del modernismo.
  • Uso de la razón en todos sus escritos.
  • Hay muchos ensayos, ya que es un movimiento muy cultural, aunque también hay grandes novelas.
  • Gran parte de su producción la hacen fuera de España debido a la guerra civil.
  • Renuncia a encontrar verdades últimas, se contentan con una caga aproximación.

Así pues, decimos que la generación del 14 (nombre que mencionó por primera vez Lorenzo Luzuriaga en 1947) heredan del modernismo la búsqueda de la belleza, aunque prescinden del sentimentalismo de estos, y la preocupación crítica de los hombres del 98, aunque sin fijarse en su pesimismo.

Seguían leyendo a Nietzsche, aunque la mayoría de personalidades europeas que influían en su creación cambiaron respecto al modernismo. Éstos eran Bergson, Dilthey, Sorel y Freud, vanguardistas conocidos por toda Europa.

Intentaban encontrar un punto de diálogo entre la clase alta y la clase obrera, para evitar que se produjesen las desigualdades que hasta ahora se habían visto en todo el país.

En conclusión, la intención del movimiento de vanguardias era romper esquemas. No mirar hacia atrás y focalizarse en el futuro. El siglo XIX quedaba detrás suyo y, aunque le debían mucho a los modernistas y a los del 98, sus padres, por así decirlo, les dieron la espalda y pusieron rumbo hacia adelante.


Uno de los poemas que nos enseñó Mari Carmen en la presentación hablaba de como debían hacerse los poemas, y me llamó mucho la atención porque resumía muy bien las características que Mari Carmen nos había contado.

Aquí está:

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

martes, 8 de febrero de 2011

Introducción a la generación del 14, novecentismo o vanguardias

Todo lo bueno termina, por lo cual es muy natural que las vacaciones de Navidad se nos hagan a todos demasiado cortas (aunque nadie niega que son un verdadero respiro) y que llegue el día tan poco esperado en el que empiezas a maldecir haberte tumbado tantas horas en el sofá y no haber trabajado lo que deberías, ya que entonces la primera semana es realmente agobiante. En estas que, por supuesto, volvieron las clases de literatura castellana (igual que todas las demás), y, por consiguiente, un nuevo tema.
Mari Carmen entró exultante por la puerta, como siempre. Lo primero que nos dijo fue que ya no hablaríamos más del modernismo ni del 98, sino que empezábamos un nuevo movimiento.

Nos pasó una presentación de diapositivas, con cuadros y poemas. Se me han grabado dos frases:

Cuando escribo "el pájaro anida en el arco iris"
os presento un hecho nuevo, algo que jamás habréis visto,
que jamás veréis y que sin embargo os gustaría ver.

Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca serían dichas sin él
(Vicente Huidobro)


Las imágenes, los poemas y las impresiones me hicieron suponer que nos encaminábamos hacia algo novedoso, algo que quería romper esquemas.

Los poemas estaban llenos de metáforas muy desdibujadas, como si quisieran unir conceptos completamente opuestos aunque muy relacionados entre sí. Todas las imágenes que plasmaba sugerían muchas cosas, aunque no concretaban nada.

Es un movimiento en el que se buscan nuevas formas de expresión sin mirar hacia atrás. No miran el pueblo y la tradición como hasta ahora, sino que enfocan su visión hacia el futuro.

Hablan mucho de máquinas, de las metrópolis, ciudades de hormigón, edificios altos que sólo existían en los Estados Unidos.

Este movimiento es la Generación del 14, también llamado novecentismo o vanguardias.


En una de las diapositivas, salían aviones. Me sorprendió que hablaran de aviones, ya que no me parece una cosa poética en absoluto. Y aún así, retratados con palabras simples, sencillas, parecen los reyes del cielo.

Me fijé en que Mari Carmen usaba mucho la palabra sugesitiva, que yo no comprendía del todo. Ahí va la definición de la RAE.

sugestivo, va.

(Del lat. suggestus, acción de sugerir).

1. adj. Que sugiere.

2. adj. Que suscita emoción.

3. adj. Que resulta atrayente.





Última entrada del libro. Estilo y narrativa

Al final, para completar, hablamos de los aspectos más teóricos del libro. Será una entrada cortita, que ya llegan las vacaciones de navidad!

Trama:

El árbol de la ciencia es una cronología, es decir, empieza por el principio y termina por el final. Hay un planteamiento, un nudo y un desenlace.


Narrador y punto de vista:

El narrador del árbol de la ciencia es un narrador externo, es decir, no es un personaje del libro, aunque no se limita a plasmar los hechos y dejar rienda suelta a nuestra imaginación.

Está escrito en tercera persona, aunque ya no hace como los realistas que se limitaban a plasmar la realidad, sino que se vuelve un narrador omnisciente, menos objetivo, que, aunque no forma parte de la historia, conoce todos y cada uno de los detalles que suced

en en ella.


Tiempo:

Cuando analizamos una novela podemos hablar de tiempo externo y tiempo interno.

  • Tiempo externo: es el tiempo que transcurre durante la novela. Nuestra novela dura poco más de diez años, desde que empieza la carrera hasta que muere envenenado en su cama.

  • Tiempo interno: el tiempo es de tipo lineal, no hace vueltas al pasado ni se adelanta al futuro, aunque en algún momento del principio de la novela si que aprovecha para hablar de la infancia de Andrés.


Espacio:

Los espacios que aparecen en la novela son escasos, Baroja no le da una importancia excesiva al espacio, sino que le gusta más centrarse en la acción. Aún así, los espacios que predominan son exteriores y significativos. La mayoría de ellos se refieren a la naturaleza.


Elementos opcionales:

Los elementos opcionales en el árbol de la ciencia son breves y escuetos, generalmente algún elemento de carácter impresionista y cuidadosamente seleccionados. Son escasos en extensión y aparición.


Personajes:

Los personajes de la novela son impresionistas, y todos, excepto los tres protagonistas (que son personajes claramente redondos) son personajes planos.





lunes, 27 de diciembre de 2010

Renovación del grupo del 98

Es un tema que tratamos muy por encima, pero me llamó la atención, así que entre mis apuntes y alguna que otra búsqueda en Internet, ahí van los cambios que hacen nuestros amigos del 98 cuando llega el siglo XX.

Cuando llegó el siglo XX, los escritores del 98 empezaron a cambiar un poco sus puntos de vista. Hay cuatro novelas fundamentales donde podemos ver esos cambios:
  • La voluntad, de Azorín
  • Camino de perfección, de Baroja
  • Amor y pedagogía, de Unamuno
  • Sonata de otoño, de Valle Inclán
Las características comunes de estos cuatro libros que encabezan la renovación de estilo del 98 son que la historia pierde relieve, la trama ya no es tan importante. Ganan el discurso y el contenido. Fragmentan sus novelas como si hicieran cuadros de la percepción de sus protagonistas, de manera que el tiempo de sus novelas ya no es continuo sino que se va cortando durante toda la historia. Empiezan a dramatizar sus personajes, a teatralizarlos, intentar que sus personajes sean seres vivos que puedan comunicarse con el lector. Tienden a representar lo que sienten y lo que perciben como si ellos mismos dialogaran.
Por último, el lenguaje, que es totalmente anti-retórico, sencillo y breve. No usan más palabras de las que necesitan, y son concisos en su uso.

Aún así, la característica más destacable es el punto de vista del narrador. Hasta ese momento sólo había dos tipos de narradores: el interno, donde el narrador era el propio protagonista y hablaba en primera persona, por lo que sabía todo lo que pasaba y todo lo que pensaban los personajes y el externo, que se limitaba a plasmar los hechos como un simple observador, y es a partir de ahí que el narrador hace una fusión de los dos tipos. Aunque no es un personaje que forme parte de la trama, sabe todo lo que está ocurriendo desde el punto de vista del protagonista, como si el escritor de hubiera fusionado con el personaje. Asume su vocabulario, su percepción y se convierte en un "no personaje autónomo". El narrador se bara, deja de saberlo todo para meterse en la piel del protagonista y comportarse como él.

Séptima parte. Fin de la lectura y otro punto de vista del 98

Sé que Séptima parte. Fin de la lectura y otro punto de vista del 98 es un título muy largo para una sola entrada, pero la verdad es que en una sola clase tratamos muchos temas, ya que hablamos de la última parte, del libro en general y de otro punto de vista del 98 que a mi me interesó mucho.
Me había perdido una o dos clases (no lo sé exactamente) debido al viaje a las tierras de la lejana Índia, así que los primeros días estaba un poco perdida.
Intentaré explicar más o menos los temas que tratamos.

La primera frase que se me ocurrió al intentar analizar el final del libro es que Andrés Hurtado no quiere tener descendencia porque no quiere que su hijo viva en esa España que le parece tan penosa.
Cuando Andrés y Lulú se van a vivir juntos, vemos que el protagonista es un hombre avanzado a su época, ya que nada de lo que hace es normal en ese momento aunque ahora lo veamos muy común.
Primeramente, la forma de organizar su piso, con la máxima luz natural posible, espacios abiertos, escasa decoración y muebles innecesarios es el concepto que tenemos nosotros de casa moderna, higiénica, iluminada.
Además, no ir a vivir a casa de los padres o que los padres de uno de la pareja se trasladaran a vivir con ellos no era nada habitual, pero Andrés sabe perfectamente que la presencia de la madre de Lulú en su vida del día a día le va a cortar la reciente libertad que ha adquirido, que no le va a dejar respirar esa paz que tanto anhela.
Aún así, la naturaleza de Andrés le conduce al pesimismo siempre que puede, con lo cual es imposible hacer duradera esa felicidad que tanto le ha costado conseguir. Entiende demasiado, observa mucho y sabe tanto que el conocimiento y la inteligencia que posee le llevan a ver una visión negra y triste de la vida, y, como es tan negativo, parece que la mala suerte le persiga a todos lados.
Hoy en día, a Andrés lo cualificaríamos de depresivo, aunque por aquél entonces este término no se usaba con este significado.

A partir de aquí, el tema cambió por completo. Leímos una serie de artículos sobre el fin de lectura del árbol de la ciencia. Muchos de ellos eran simples opiniones o ampliaciones de como Baroja abría la literatura hacia otro mundo. Pero hubo uno que me llamó en especial la atención, una crítica hecha por Germán Gullón que hablaba de Baroja como yo no había oído antes.

Con la novela de Baroja, en donde el protagonista y el escritor son tan similares, vemos que Pío Baroja era también muy pesimista. Aunque es verdad que España no pasaba su mejor momento, no estaba tan mal. Él, que era de familia rica, era el que más se quejaba de la pérdida de las colonias y, sin embargo otros que estaban en peor situación no decían nada.
Mientras todos los jóvenes hacían el servicio militar e iban a combatir, él se escaqueó con sus contactos, y, aún así se consideraba defensor de la patria i creía que sólo él y los noventayochistas se preocupaban por España.
Además, incluía en sus novelas principios de la regeneración, aunque estaban completamente fuera de lugar, ya que este movimiento había surgido por y para la restauración. Así pues, los idealismos que defendía ya no tenían razón de existir, eran simple palabrería.
Depende del punto de vista, podríamos decir que Baroja era un pequeño burgués ofendido porque España perdía sus colonias mientras los otros países las ampliaban, de manera que su país quedaba en ridículo delante de las potencias europeas. No es que sintiera tan hondo el nacionalismo español que sufriera cada golpe que le daban a su patria, sino que simplemente envidiaba a los otros países y se resentía de que España no fuera así. Tal como un niño mimado.

Aún así, Baroja negaba esta visión, aunque la verdad es que al grupo del 98 no les interesaba el 98.